Creo que hoy lo mejor que podía enlazar título y texto era la frase escrita ahí arriba, pero bueno, más adelante comprobaréis la razón.
El caso, empecemos hablando de cosas supuestamente imposibles: por ejemplo, que exista una palabra en castellano que se pueda decir pero que no se pueda escribir. Lógicamente, no puedo escribir aquí cuál es la palabra en cuestión, puesto que si lo hiciese entraríamos en conflicto con un principio lógico fundamental, el de no contradicción.
Por otro lado, y siguiendo con las cosas a priori imposibles, podríamos hablar de conocer el futuro. El futuro, en abstracto, es un conjunto continuo, es decir, es infinito y tiene infinitos puntos, podríamos decir que no es tangible. En todo caso, podemos relacionar al futuro, e incluso según el sistema de referencia que tomemos, también al pasado, con dos conceptos totalmente abstractos asociados al tiempo. Nunca y siempre, que axiomáticamente son antagónicos entre sí. Podríamos decir ahora que no podemos conocer la veracidad de un enunciado en el que aparezca la palabra siempre o la palabra nunca, en tanto que se refieren a eventos futuros y desconocemos el modo de saber, con exactitud, los eventos futuros. En caso de conocer con exactitud los eventos futuros, entraríamos en contradicción.
Bueno, pensaréis vosotros: el agua, a una determinada presión, se evapora a 100ºC, aquí y en la China Popular. Cierto es. Entonces me remito a una palabra escrita antes: "supuestamente". Entonces podemos hablar de dos tipos de excepciones: hechos empíricos que se producen siempre, y hechos estadísticos. Mediante la ciencia matemática de la estadística, podemos optimizar el porcentaje de posibilidades de aparición de un hecho, provocando que, en buena medida, podamos adelantarnos al futuro. Obviamente, la estadística no es una ciencia de adivinación exacta, sino de aproximación. Ahora bien, podríamos hablar de los hechos ciertos y empíricos como hechos con una probabilidad de suceso tendente al 100%.
Como ya asimilé y escribí en una ocasión, en momentos de locura o éxtasis, donde la razón se ve sumergida a un segundo plano, podemos entrar en incoherencias de las que en estos tiempos contemporáneos serían susceptibles de llamarse "incoherencias políticas". Palabras vacías. O llenas. Hablamos del conjunto vacío y de un conjunto continuo, ni acotado ni cerrado. Del todo y de la nada, que si lo extrapolamos al tiempo, tenemos los conceptos anteriormente nombrados: siempre y nunca. Y he saltado de estas incoherencias a las palabras, sin un nexo de unión porque en mi cabeza sí lo hay y procederé ahora mismo a intentar darlo a entender: uno, en ese estado de locura o éxtasis, promete cosas a futuro, normalmente a largo plazo, en las que se ven incluidos los conceptos de nunca y siempre, dependiendo del contexto, ya sea positivo o negativo.
Con ese siempre y con ese nunca entramos en contradicción puesto que tratamos de acotar, cerrar, e incluso conseguir que ese intervalo, llamado futuro, podamos cuantificarlo en un número finito de puntos, de sucesos. Esa incoherencia puede estar destinada a buscar, así, en abstracto, la felicidad, sentada a base de promesas futuras en las que toman parte el siempre y el nunca. Quizá con esas promesas de futuro, repito imposible de predecir certeramente en cuanto que no es un hecho empírico y que depende de variables posteriores al momento de su estudio, en el mejor de los casos, semi-estadístico o estadístico-volitivo, busquemos estabilizar lo inestable.
En mi caso, no sé si lo que necesito es una estabilidad inestable o una inestabilidad estable, que son conceptos diferentes aunque a primera vista no lo parezcan. Lo único que sí que sé es que algo de estabilidad necesito, pero más que estabilidad necesito una calma, finita pero constante y duradera, si bien es cierto que la búsqueda trae consigo parte de la noción de futuro, y el futuro es impredecible en la mayoría de áreas, como es este. Cíclico en buena parte, pero impredecible. Como esa calma tiene dos componentes que la hacen lógicamente útopica: el concepto intrínseco de futuro, y la mayor e inmensa dificultad de encontrar una estabilidad estable, podríamos decir lo que reza el título, parafraseando a cierto rapero español: Busco una calma inalcanzable.
[* Ellos mismos explican que si un monólogo es cuando habla uno, si pasan a ser dos los conferenciantes se convierte en un biólogo]
Creo que voy a tomar como idea para hallar algo de lo que pueda escribir con un mínimo de talento y gracia la criba de las ideas que no puedan cumplir tal fin. Digamos que seguiré el método que se sigue para demostrar la no existencia de una propiedad en todo el campo de las Matemáticas, aunque esto sólo comparte con las Matemáticas el hecho de que aparezcan letras, como la x, la y, la e o la i (no confundir con la EOI, Escuela Oficial de Idiomas, por favor). Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda y no debería en estos instantes, no por nada, sino porque no he estado nunca en Úbeda, no conozco sus cerros y a estas horas es noche cerrada.
Disculpad a mi cabeza, que parece que ahora se quiere pasar de graciosa pero sólo con chistes fáciles.
Ahora bien, podría hablar de un par de cositas que tengo en mente, pero no lo haré porque si lo desvelo deja de ser sorpresa y no me apetece; además, así tengo a Marta, que es la unica que deja constancia de que me lee, con un poco de atención a este blog. Podría narraros como es un día mío en cualquier sitio, pero tampoco, porque no quiero aburriros, y sobre todo, dejaros entrever que vuestra vida es mejor que la mía. Que sí, que quiero escribir algo gracioso, pero para que os riáis conmigo y no de mí, o al menos no ponerlo fácil.
¡Vale, ya sé, bombilla encendida! Hablaré sobre el teclado. El teclado, no el instrumento musical. El teclado, tampoco, el de la cocina de después de comer. Vamos a hablar sobre el teclado, por ejemplo, este que yo estoy utilizando. Que me trae de cabeza. A ver, que alguien me explique: ¿por qué juntan las letras que dan problemas? ¿Es que nadie se paró a pensar que no se deben juntar la b y la v ni por azar? Y tres cuartos, o cuarto y mitad, de lo mismo con la n y la m. Vale, sí, estas no deberían dar problemas, pero si tecleas sin mirar y se te va un pelín la mano, podríamos decir que ahora mismo, 15 de enero, estamos en "imbierno" o "imbiermo". O lo mismo con el vino, pero no el vino de kalimotxo, véase Gran Duque, Don Simón o Cumbres de Gredos. Yo me refiero al vino que viene rodeado de cristal, es decir "envotellado" o "embotellado", dependiendo de si nos la lía o no nos la lía el teclado. Tampoco entiendo la manía de dejar cerquita la g de la j, separadas solo por nuestra letra muda, la h. Si ya de por sí hay gente que duda si regar los "geranios" o los "jeranios", si le juntas las letras, peor aun. O mejor, porque, oye, siempre tienes excusa. O desde luego, yo siempre la tengo, sea para lo que sea, aunque eso no nos incumbe en la noche de hoy.
Sin embargo me dejo lo peor para el final. La línea de arriba, de las tres de letras, aquella que le da nombre a este teclado, QWERTY. Eso sí, en Alemania y en Francia se lo pasan por... por Alsacia y Lorena, que siempre han dado mucho por culo a estos dos países. Unos con el QWERTZ y otros con el AZERTY. He usado el AZERTY, el más extendido en habla francófona, y al final uno se hace a él, porque la m y la n las separa y evita problemas. Pero hasta que se hace a él... ¡ay señor!
Bueno, lo que decía, la fila de arriba. Juntas están dos de las tres letras que menos se usan en castellano, la q y la w, y no muy lejos de ellas están la r y la t. Ahora diréis... "vale, lo de la fila de abajo, o incluso lo de la g y la j tenía sentido, pero... ¿la r y la t? ¿Es que acaso suenan parecidas y pueden confundir al personal?" Ya os lo digo yo, no es por eso. Es por otro motivo, el cual dejaré deducir a partir de un ejemplo: "Elefteria es una chica muy pura". ¿Qué pasa si nos equivocamos? Pues que, ni más ni menos, acabamos de posicionar a la susodicha Elefteria (si no me falla la cabeza, "libertad" en la lengua de Euclides y Sófocles) en una esquina. Y seguramente esta chica no se lo merezca. Sin embargo, otras veces este fallo no acarrea ningún problema, lo único que puede hacer es suavizar el lenguaje, puesto que ganar de pura potra es similar a ganar de puta potra.
Y ya por último, para cerrar, el colofón final, aun con esa fila de arriba. La palabra "pero". Quien me haya visto escribir rápido, sabe que únicamente soy capaz de escribir "pero" cuando quiero decir cualquier cosa distinta a esa. ¿Por qué? Porque son adyacentes tanto la p de la o como la e de la r. Esto, además, quiere decir que funcionan en dos grupos, el de la izquierda (e-r) y el de la derecha (o-p), y primero se coge una letra de cada grupo y después se repite la operación. Muy bien, el problema está en que yo sigo ese funcionamiento, pero la elección de las letras es aleatoria, por lo que en mi repertorio encontramos palabras sustitutas de "pero" como lo son "peor" "preo" o "epro". La primera puede llevar a error en el mensaje, las segunda y tercera sólo pueden hacer caer al otro interlocutor en un "¿pero qué diantres? me está hablando en arameo cerrado y yo no tengo ni 'papa'". Y desde luego, yo tampoco sé arameo, como para hablar un idiolecto especial.
Por eso, señores constructores de teclados y señores diseñadores de sistemas operativos en castellano, desde este humilde asiento, al lado de mi calefactor, pido que universalicen un telcado que no de tantos problemas a la hora de escribir en la lengua de Cervantes, y quien sabe, a lo mejor se reduciría el número de personas que en foros, blogs y/o otros sitios webs descuartizan (lo de pegar patadas se quedó suave ya hace tiempo) al diccionario. Seguramente no, pero oye, por intentarlo que no quede.
Dicho esto, creo que ya he escrito una buena parrafada, y si has llegado hasta aquí leyendo, felicidades, porque yo me hubiese cansado en las primeras líneas. Así que, sin más, nos leemos dentro de poco tiempo, espero.
Sin embargo, hay veces que uno se calla simplemente porque no puede mejorar lo dicho por otra persona. En esos casos, lo mejor que uno puede hacer es quitarse el sombrero, felicitar a esa persona y, cuando uno es preguntado por su opinión acerca de ese tema, remitirse a las palabras del anterior genio. Esta vez se trata de este último caso, merece la pena que cite este texto sacado de la web del diario deportivo AS. Comento por encima: un redactor de este periódico, de tintes madridistas, haciendo una crónica post-partido del Athletic Club de Bilbao - Fútbol Club Barcelona, empate a 1 y clasificación del equipo de la Ciudad Condal para la próxima ronda de la Copa del Rey. Para los que nos gusta el buen fútbol y un buen periodismo deportivo, aquí dejo la crónica:
Athletic - Bacrelona | La contracrónica
El fútbol nació para ser así
Un empate heroico. Barça y Athletic demostraron que el fútbol es mucho más que una especulación, es el resultado de un entusiasmo. Como me escribió mi amigo Tomás Ondarra, atlético, "hemos perdido sin perder". Ganaron los dos.
Juan Cruz | 06/01/2011El mejor fútbol. La expectación estaba justificada, y los futbolistas le hicieron a San Mamés el honor que se merece este estadio. El fútbol nació para que se disputaran partidos como este. Hubo un empate inicial muy prolongado, pero eso no le restó al enfrentamiento la belleza que se le exige a un encuentro así. No jugaban dos equipos tan solo, jugaban dos historias. Y esas historias enorgullecen a los que respetamos este deporte como una metáfora del alma humana. El empate da la victoria al Barça. Pero el partido lo ganaron los dos. Verles jugar es entender por qué uno una vez decidió que fútbol se escribe con este abecedario: A de Athletic, B de Barça.
Silbidos y ovación. San Mamés es el fútbol. Anoche fue un monumento. Lástima que ese espectador que siempre sobra tirara una moneda a la cabeza de Abidal. Y lástima que un grupo de esos espectadores que aún no entienden que el contrario es tan sólo el que juega con el local silben aún al maestro Andrés Iniesta. No es bueno que en aficiones como esta anide tanto tiempo el odio por un viejo incidente. Pero los aplausos a Xavi lavaron la falta. Dicho sea en honor de San Mamés, esa ovación a Xavi honra a esa grada.
La barba de Messi. El argentino fue con barba a San Mamés. Un respeto. El que merece Messi y el que merece el estadio. El argentino usó el diapasón con su maestría acostumbrada, que se basa en la constancia de que el contrario ya le conoce mucho. Entonces hace uso de la picardía. Ahí es otra vez el muchacho del potrero. Apasionado con el oficio, jamás se olvida que esto es un juego. Y se divierte hasta cuando se enfada. Anoche se le subieron a las barbas. Nunca se rindió. Nadie se rindió anoche. Ni Villa, que estuvo tan desacertado que hasta él mismo se extrañó de tanto fracaso.
El secreto de Caparrós. El entrenador andaluz sabe jugarle al Barça, lo ha demostrado. Su moneda es táctica; uno a uno, los barcelonistas son casi todos mejores; el Athletic no tiene a Busquets, que es un fenómeno, pero sabe cómo interrumpir ese torrente de juego que sale de sus botas. No tiene a Pedro tampoco, pero sabe cómo secarlo. Y no tiene a Villa, pero lo deslumbra con los faros de Iraizoz, que es un portero bien puesto. Esa capacidad de control es la pesadilla de Guardiola. Y el artífice es Caparrós, un zorro adecuado para poner nervioso a Pep. Cuando marcó Llorente, a Pep se le puso la garganta seca. Era la mano de Caparrós, que dibujó un partido sabio.
Fidelidad al estilo. Ninguno de los dos se dejó llevar por la fiereza del instante; mantuvieron siempre, los dos, el estilo que marca su tradición. Cuando el Athletic empató se pusieron en juego los nervios. Y ganaron los estilos. Venció el fútbol. El resultado propone un ganador, pero el sabor que deja el partido es más importante que el 1-1. Lo recordaremos como los noventa minutos de un fútbol extraordinario que Abidal deja en la historia como el encuentro en el que al fin marca un gol, el segundo de su vida.
Aquí dejo el enlace con la crónica: http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-nacio-ser/20110106dasdaiftb_41/Tes
Pues bien, ahora la RAE presenta un proyecto de Ortografía que va a dejar descontentos a muchos (entre otros, al que escribe esto intentando acercarse lo más posible a las reglas ortográficas de 1999). Yo no he tenido acceso al documento entero, pero he de decir que tengo un doble sentimiento hacia él: por un lado, quiero leerlo porque hay que ver todos los cambios que introducen y por curiosidad más que nada, pero por el otro siento mucho miedo, miedo por todas las "burradas" a mi parecer que van incluir.
Y como yo no me he leído el susodicho documento, aun pendiente de aprobación final en el congreso que tendrá lugar en la ciudad mexicana de Guadalajara el día 28 del presente mes, copio un extracto de la entrada de hoy día 8 del blog Canal TCM:
- La i griega será ye. Tal cual: la letra ye. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Así que la "i latina" también desaparece para ser "la i" a secas. Hay "i" y hay "ye". Hay grupos valencianos radicales que proponen que la "Z" se llame "Nano" para hacer un bonito final al recitar el abecedario.
- Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Como Plutón que ya no es planeta: pues eso. Esto más o menos da igual, excepto a los de "La Ruleta de la Fortuna" y a los jugadores del Scrabble, que ya me dirán... (ahí me encuentro yo).
- Solo, más solo que nunca. La palabra "solo" ya no tendrá tilde, signifique lo que signifique. Antes se tildaba (aunque no fuera obligatorio) cuando venía a indicar, como "solamente", algo único (como adverbio, vaya). Y no como "soledad". Pues ahora nunca y ya está. Ya hay quien dice que frases como "Yo practico sexo solo por la mañana" las va a entender poca gente. Cierto.
- Ya no hay que tildar la "o" cuando va entre números. 4 o 5 ya se distinguen, al parecer, por la asiduidad de usos mecanizados de escritura. Genial. Si escribes a boli, esfuérzate, amigo.
- Se elimina la letra "q" para representar el fonema /k/. Así que quorum es cuórum. Y Qatar es Katar. Por ejemplo.
Pero, la que más nos afecta, amigos guionistas, no es ninguna de estas normas, no.
Es la que decide que, cito de "El País":
"Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie."
Vamos. Que ya no somos autores de un Guión si no de un Guion.
Ni somos un Truhán ni un señor, si no un Truhan o un señor.
Y no se crean que es un "bah, yo lo seguiré poniendo". No. Miren:
"En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía"
Extraído del siguiente link: http://www.canaltcm.com/escritopor/post/2010/11/08/guiain-se-escribe-sin-tilde-guion
Sin más, emplazo a quien leyere este blog a la siguiente entrada, seguramente antes de la aceptación de la nueva "Ortografía razonada de la Lengua Española".
1) Los hombres somos capaces de hacer dos cosas a la vez, sin contar el hecho de respirar.
2) La televisión no siempre es definible como "la caja tonta", pues en este caso ha sido la televisión quien me ha hecho pensar.
Como es rutina hasta el día de hoy, los martes a mi hora de comer de los martes, enciendo la TV y me pongo a ver una serie estadounidense, Numbers. Por suerte, hoy he podido ver el capítulo entero, cuando lo normal es que si lo pillo al inicio tengo demasiadas cosas que hacer y lo dejo en el último corte de publicidad, y si veo el final es porque he llegado más tarde a casa y no puedo ver el principio.
El caso es que en esta serie, de tipo CSI, siempre, siempre, siempre se basan en teorías matemáticas, sobre todo en teorías no conocidas por la mayoría de los mortales y que están relacionadas con la estadística y la probabilidad. Pero os preguntaréis... ¿y a dónde quiere llegar este tío?
Muy sencillo. La idea es que mediante series de televisión, somos capaces de ampliar nuestros conocimientos, es decir, la televisión, de forma lúdica, nos puede hacer aprender. Sirva de ejemplo también otra serie, casualmente también estadounidense: The Big Bang Theory. Creo que con un nombre así es fácil imaginarse que no va a ir de amoríos. No he llegado a ver más de dos capítulos, pero digamos que su valor divulgativo en cuanto a temas de carácter científico es muy alto en comparación con cualquier otra serie. Y en mi núcleo de conocidos, la popularidad de The Big Bang Theory rivaliza con la serie del momento para muchos, How I met your mother (en español, Cómo conocí a vuestra madre), por temática, la sucesora natural de una serie mitica, Friends.
Quiero aclarar, antes de nada, que no he nombrado a series como la actual Hispania, de Antena3, o Roma, una producción estadounidense, porque este tipo de series, que ayudan a conocer un fragmento de la historia española y/o europea, buscan la reproducción fideligna de un momento histórico teniendo menos en cuenta el fin lúdico y el estilo que tienen las series nombradas en párrafos anteriores, que introducen con un poco más de sutileza conceptos de un nivel normalmente superior al de un alumno de ESO/Bachillerato.
En fin, que no me quiero enrollar así que acabo con la conclusión de que se podría aumentar el saber de las personas mediante el visionado de series como estas, y por supuesto, eso implica que se desarrollasen más series de ese estilo: primero, porque quienes ven esas series lo hacen por gusto y no como el que debe atender a una explicación en clase; segundo ciertas ideas entran solas en la cabeza, casi de forma subliminal, con lo que el esfuerzo mental es mínimo; y tercero, porque el "gusanillo" que le puede entrar por alguna cosa en cuestión seguramente será mayor pues querrá entender el hilo del capítulo, loq ue al final se traduce en un afán de conocimiento.
¡Ah, se me olvidaba! En el capítulo de hoy de Numbers, han hablado del problema de "los siete puentes de Königsberg". Un problema entretenido tanto para mentes más de ciencias como apra mentes más de letras.
Y es que la escritura cura tensiones internas, puede ayudar con depresiones, a soltar la rabia que lleva uno dentro, a dejar volar la imaginación y hacer en cierto modo reales los deseos... Lo único seguro es que actúa como una verdadera terapia si tras contar tu historia, te sientes libre, vacío, quizá sin fuerzas para hacer nada. Como escuchar doom metal en según qué ocasiones. Y, abusando un poco de mi poder como propietario de este pequeño espacio para decir lo que quiera (¡ojo, yo soy mi propio censor, y tiendo a ser bastante duro!), soltaré un poco mis manos y mis dedos, que espero se unan a la velocidad de mi mente, o que la de mi mente se adapte a la de mis dedos, y algo de aquí salga.
En verdad, hoy me siento un poco vacío, pero no en el sentido de libre, sino vacío en el sentido de que te falta algo: el vaso al 49% podríamos decir. No ha sido un mal día, no me va mal, en absoluto, he visto a bastantes "amigos" (entrecomillado puesto que para mí los amigos de verdad no deberían ocupar más que los dedos de una mano y he estado con más de 5 personas), he saciado un vicio al que llevaba sin atender meses, el billar, y ha sido una tarde bastante agradable. A la vuelta, en casa, he visto una película bastante buena, al menos a mi parecer. Defensa legítima, de Francis Ford Coppola, de la cual no voy a hablar porque sinopsis y opiniones hay a tutiplén en la red. Al acabar el "film", me he quedado con esa sensación de 'como que me falta algo'.
También es posible que me haya ayudado a sentirme así mirar el reloj, ver que pasaban de la una, saber que mi novia no estaría ahí en el Messenger, compobarlo y tratar de excusarme. Me he sentido bastante fallón. Y tras abandonar momentáneamente el ordenador y pararme a pensar un poco, a reflexionar sobre las últimas 24-30h, he podido definir cómo me sentía, he podido encontrar una palabra que represente mi estado de ánimo.
En efecto, hoy me siento impar.
Por cierto, buenísima la campaña de concienciación que tienen y que no tienen muchas otras bebidas alcohólicas para incompatibilizar el alcohol y la conducción de vehículos.Yo al que me refiero es a este otro:
Ahí está, luciendo palmito, Johnnie Walker, corredor del equipo ciclista Footon - Servetto.Y bueno, esto da pie también a hablar de la Vuelta a España, bastante emocionante y que en estos momentos está pasando por la Gran Vía madrileña [un ratito antes de que haya salido esto publicado]. Todo empezó en Sevilla, con una contrarreloj nocturna, lo cual le daba una novedad más, en su 75º aniversario. Con muchas dudas, un maillot nuevo de líder, de color rojo, y sin claros favoritos ni grandes estrellas se dio el pistoletazo de salida. Sin embargo, el paso de los días ha mostrado que esta 75ª edición de la Vuelta ha sido un éxito.
Una primera parte con etapas con repechitos y un repecho último que recordaba a las clásicas del Benelux con sus muros... que le dió a algún que otro ciclista una victoria que normalmente no se puede conseguir en una de las tres grandes, con etapas de sprinters, de alta montaña o de contrarreloj.
Pero, a todas luces, esta Vuelta ha sido atípica. El que parecía líder indiscutible, Igor Antón, va y se cae, teniendo que abandonar. Tres corredores jugándose la clasificación general totalmente inesperados. Joaquim "Purito" Rodríguez, que tras la contrarreloj se quedó fuera de la lucha por el primer peldaño en la capital, el veterano gallego Ezequiel Mosquera, y el prometedor italiano Vincenzo Nibali, que brindaron una última etapa de montaña épica, subiendo a Navacerrada y acabando en "La Bola del Mundo", con tres kilómetros finales con rampas de hasta el 20%... ¡en cemento rayado! La general se la llevó el italiano, que volvió a dar una victoria general de la Vuelta para el país transalpino tras veinte años, incrementando lo atípico de esta grande ciclista.
Y por una vez, no acabó con victoria al sprint de Cavendish.